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Iban de expedición y eran tres: uno muy duro de mollera, otro que siempre tenía la cabeza en las estrellas, y el tercero, que iba tras ellos para asegurarse de que cometieran locuras pero no más de la cuenta.

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En ese momento, Alhín estaba todo lo arrugada que podía llegar a estar. Era porque sonreía con los ojos, miraba con la piel y sentía con los oídos. Y llevaba haciéndolo tantos años como hojas caían en el patio que barría cada tarde. 

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estrella

Ornaldo veía con curiosidad pasar la misma estrella por encima de su posada cada año. Como sus piernas ya no le dejaban viajar, recogía el polvillo que dejaba su rastro y lo envolvía en pequeños paquetitos para aquellos que paraban allí a descansar.

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Las máscaras que elaboraba Nicoletto el artesano no eran máscaras vacías. Sus ojos siempre seguían a sus compradores y sus sonrisas burlonas se jactaban de ellos. En su reverso, sin embargo, solo había madera lacada y vidrio.

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12.jpgLa red de pescar de Gianni se empeñaba en deshacerse todos los días para que el viejo pescador le dedicara más tiempo, así que al final de la jornada los dos se sentaban frente al atardecer y hablaban en silencio. 

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Shaya plantó un día una semilla en el huerto de su abuela. Como la semilla no crecía, decidió excavar hondo para llegar hasta ella y ver qué ocurría. Allí se encontró todo un jardín subterráneo salvaje que se extendía hasta más allá de donde alcanzaba su vista.

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Kamal viajaba a la velocidad de la luz sin poder detenerse. Poco a poco se había convertido en una centella atrapada mientras la ciudad caminaba despacio a su alrededor. Siglos después, cansado, dejó de sentir y pasó a ser un halo de energía más.

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La cascada del sabio Abromán era la única forma de salir de aquella montaña. El ladronzuelo se lanzó hacia el precipicio apretando la jarra dorada del sabio en su regazo. Cuando llegó abajo ya no recordaba cómo había llegado a sus manos aquella maravillosa joya.

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Haiduk tenía que pasar al otro lado. El hombre cheposo del mostrador le dio una caja. “Solo caben los recuerdos”, gruñó con voz monótona. El chico intentó meter todo lo que había sido suyo, pero rebotaba sin remedio. Solo los recuerdos llenaban la caja.

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#EspecialHalloween

Después de renunciar a sí mismo, Argon ya no tenía el rostro de nadie. Por fin se sentía libre para moverse entre las sombras; en silencio, siguiendo la estela de la noche más oscura de todas. 

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